Bajo la sombría y oscura tormenta gris de tu boca triste me envolví en un beso con sabor a retoño y primaveral, descubrí mis alas al vuelo y me aferré despacio al encuentro entre una nube rosa y un cielo azul, no tocaban mis pies el suelo, sentí aire pasar por mi camino marcado antes de, me sentí a prisa volar… abracé tantas dulzuras en el cielo cómo a estrella pasar…
De pronto por la seda dócil de mi cabello claro con los rayos del sol, sentí tu suave mano recorrer mi estado de calma y descontroladamente pasó mi sangre por todo mi cuerpo como un remolino sin rumbo final, todos mis sentidos que yacían muertos acababan de recomenzar.
Sumergí la paz de mi boca roja y triste dentro de tu eterna primavera otoñal, como un apacible baile del viento que no paraba de rosar, guardé todas las palabras de amor y ternura en tu espacio singular, con sabor a besos mojados cómo el mar.
Sobraban entonces mis manos, no te podía acariciar, solo sentía ganas en mi boca de rosar tu lengua y danzar, con el viento suave de compañía, con los rayos del sol para iluminar, con tu mano dócil en mis cabellos yo, solo quería volar.